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CRÓNICA ESCRITA

La urbanización de la guerra

Alrededor de 1965, Medellín, la ciudad de la eterna primavera comenzó a marchitarse. Todo empezó cuando el crecimiento de las zonas urbanas se volvió insostenible y surgieron nuevos barrios en los que el gobierno no tenía control ni proveía bienes públicos, generando así una evidente desigualdad socioeconómica en la ciudad. Por la misma época, el surgimiento de guerrillas como las FARC, el ELN y el EPL originados en las zonas rurales empezaron a tener también apoyo en las zonas urbanas, especialmente en barrios marginales. A pesar de eso y ya en los setenta la atención estaba puesta en un nuevo fenómeno, el narcotráfico y en las diferentes modalidades de crimen que trajo consigo. Después en las décadas de los ochenta y los noventa, una oleada de violencia protagonizada por el  narcotráfico (cartel de Medellín), generaría que las guerrillas tuvieran el ambiente propicio para ganar una mayor presencia en la ciudad y que junto con el surgimiento de grupos paramilitares conllevó a que Medellín se convirtiera en una de las ciudades más violentas del mundo. En esta ciudad cualquier cosa podía pasar, fue un periodo caótico y confuso en el que participaban los diferentes actores del conflicto y las múltiples modalidades de violencia: masacres, asesinatos selectivos, desapariciones y desplazamientos forzados. La sensación de miedo y desprotección se apoderó de la ciudad y la violencia adoptó un carácter ejemplarizante que advertía a la ciudad del poder de los grupos armados. Lo anterior provocó que el Estado empezara a tomar un papel de victimario, al cual las personas respondieron haciendo oposición frente a sus políticas de violencia. La ciudad se había convertido en un lugar estratégico para la expansión de los grupos armados, de tal manera que estos librarían una disputa territorial que completaría la urbanización del conflicto y generaría que varios grupos de víctimas durante la transición del siglo buscaran ayuda internacional para luchar por los derechos humanos que por años el Estado había desprotegido y que inclusive había violentado. Con la ayuda de diferentes entes que tienen como objetivo generar ambientes para la paz, tiempo después se visibiliza en la sociedad colombiana la importancia de iniciar procesos de diálogos entre los actores armados, de reconocer a las víctimas y los daños que ha dejado el conflicto armado en una ciudad como Medellín, la cual refleja un país que ha estado en guerra los últimos 50 años. Con todo esto, alrededor del 2005 la ciudad de la eterna primavera comenzaría a florecer de nuevo, las desmovilizaciones de grupos paramilitares tendrían un impacto en la reducción de la tasa de homicidios y la neutralización de las armas. Medellín se convertiría sorprendentemente en objeto de estudio, una ciudad que no olvida su historia y utiliza la memoria como medio de resistencia a la violencia que tanto la ha maltratado.

PODCASTS: LAS VOCES DE LOS TERRITORIOS






BIBLIOGRAFÍA:

  • Centro Nacional de Memoria Histórica (2017), Medellín: memorias de una guerra urbana, CNMH- Corporación Región - Ministerio del Interior - Alcaldía de Medellín - Universidad EAFIT - Universidad de Antioquia, Bogotá

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